De Mi Nanny

No me van a negar que la búsqueda de una niñera para nuestros hijos es unas de las tareas más frustrantes, desgastantes y todas las palabras que terminen en “antes” y signifiquen que se te va a caer el pelo en cantidades industriales del stress.

Encontrar una buena niñera (y con buena me refiero a la que no se va en menos de una semana, y con buena me refiero a la que se acuerda el nombre de tu hijo, y con buena me refiero a la que no se le va a caer el brazo por recoger un papel que encontró en el piso un paso más allá donde termina el cuarto de tu hijo) es una tarea más que difícil. Muchas mamás le dedican meses de meses a la búsqueda. Algunas (muchas) las buscan desde que están embarazadas, algunas otras (menos que las anteriores) las buscan apenas tuvieron al bebé y algunas (de estas casi no hay) las buscan unos días antes de volver al trabajo luego de sus tres meses en casa.

Sea como sea, la búsqueda de una niñera es algo que a nadie le encanta.

Como están las cosas hoy en día, vas a tener una fila de candidatas más grande que la fila de los postulantes a Combate en el canal 9. Lo que se suele hacer ahora es comunicarse con las agencias (que buenas en realidad hay como 6 creo) y ellas te salen con su mejor artillería… cada una más cara que la otra (qué ondas con los sueldos de Gerente General de una Minera!!!???) Y algunas no saben ni cambiar un pañal! Con esto no digo que yo sea una Maestra en el arte de poner pañales, de hecho confieso que unas 20 veces mi hijo debe haber estado con el pañal al revés.

Pero…PERO…algunas veces llega esta nanny…Llega a tu casa y de inmediato sientes que algo encaja. Toma a tu hijo en brazos y sientes por primera vez en muchos meses, que podrías ponerte a ver televisión un ratito sin sentirte la peor madre del universo. Sientes que puedes darte una ducha y no cerrar la llave cada minuto para ver si todo anda bien. Sientes que hasta puedes ponerte el reacondicionador y esperar un minuto antes de lavarte el pelo de nuevo! DIOS MIO! La Nanny que buscaba ha llegado! POR FIN!

A la semana, eres una mujer diferente. Aparte de limpia, ya no tienes la ojeras hasta el suelo. Has conseguido ponerte la ropa de deporte y salir a correr (o caminar) aunque sea unos minutos. Y aunque te preguntas reiteradas veces si tu hijo estará bien con ella, al segundo te respondes a ti misma que no tienes nada de qué preocuparte. Ella va a cuidarlo como nadie.

Mi esposo me dice que a veces siente celos. Me encanta que me diga eso. Me encanta que lo diga porque significa que ve a nuestro hijo feliz con ella. Me encanta que sean las 8am y los tres esperemos con muchas ansias a que ella llegue para pasar un momento en familia antes de que cada uno salga a hacer sus cosas. Familia. Eso es lo que termina pasando cuando te toca una nana como la mía. La familia crece.

Muchas amigas me han dicho cosas como “No la engrías tanto porque al toque se te va a ir” o “No te da cosa que esté siempre con tu hijo?”…No la engrío para que se quede, lo hago porque es mi manera de agradecerle. Que ella está con él no significa que yo no esté con él. Al principio intentaba contestar y explicar eso, pero ya llega un punto en el que…para qué? La relación que tiene la familia con la nana o las nanas de nuestros hijos es única. Nadie tiene por qué opinar o “pensar en voz alta” sobre ello.

La verdad es que a veces no nos ponemos a pensar en lo importantes que son estas personas en nuestra casa. Lo digo, y sé que muchos estarán de acuerdo conmigo, en que algunas nanas valen su peso en oro. No hay plata que valga el poder salir a trabajar tranquila y saber que tus hijos son cuidados por alguien que los quiere y que hace lo posible porque sean niños felices día tras día. No se pongan feeling, hay otras que son unas cojudas y sólo merecen que les corten los brazos y una pierna y que nunca más puedan intentar hacerse cargo de nadie, menos de una niño. (#dulcecomounlimón)

A todas las que andan buscando una niñera buena, no se desanimen…la caída de pelo y las ronchas de stress ciertamente valen la pena si encuentras a la indicada. A las que la tienen, aprécienla. Aunque escuchen el sonido de la máquina tragamonedas (chinchín chinchiiiiín) cada vez que llega fin de mes y tienen que pagarle su sueldo. A las que no necesitan una porque pueden dejar a sus niños con la abuela, que suerte tienen. Y las que no necesitan una porque solitas han decidido ocuparse de sus hijos 24/7 y no chambear fuera de casa (pero si chambear a mil dentro de ella), MIS RESPETOS.

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Escrito por

Mamá de dos niños y esposa, obsesionada con los detalles, los horarios, y la organización! Creo que la maternidad TIENE que ser divertida! Tenemos que aprender a tomar todo con humor para sobrevivir a este sube y baja emocionante!

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