De Mi Travesía En Busca De Una Nana

Cuando me enteré de que iba a tener a Jose Ignacio, bueno…para ser más precisa…Cuando decidí dejar de trabajar para cuidar mi embarazo, me proyecté a que iba a quedarme en casa al menos un año entero para cuidar yo misma de mi hijo. Pensé que iba a dividir mis días entre ocuparme de él, hacerlo dormir, leer, seguir algún curso, salir a correr… EN FIN…nada de eso sucedió jajaja Me tomó sólo algunos días (como 3) darme cuenta que era imposible realizar todo lo que en algún momento me propuse. Dejé de lamentarme y stressarme (este es el mejor consejo que les puedo dar: NO se stressen porque no les liguen las cosas! Como en todo oficio…la práctica hace al Maestro. Tiempo al tiempo) por no poder hacer todo lo que quería al principio y decidí contratar a una persona que me ayude con el día a día de mi hijo.

La búsqueda de la nana

Obviamente lo primero que hice fue a contactar a todas las agencias conocidas y mandarles las características que yo creía necesarias para la nana de mi hijo. Qué escribí en el perfil que necesitaba?:

  • “Que haya estudiado enfermería”: JI tuvo un problema de alergia a la proteína de leche de vaca y como mamá primeriza estaba preocupadísima con esto. Luego le dio bronqueolitis y pues peor. Pensé que si tuviera a alguien que haya trabajado en enfermería en algún momento, me sentiría más tranquila. No me equivoqué. Muchas agencias me mandaron señoras o chicas que tenían conocimientos básicos de enfermería: POR FAVOR! No se la crean!! Yo me la creí como sonsa. Paera la mayoría de agencias eso en verdad significaba “sabe de enfermería tanto como tú” o “cree que un Halls puede sanar una bronquitis”.
  • “Que sea Joven”: todo el mundo me decía que mucho mejor era contratar a alguien un poco mayor pues ya habían tenido hijos y eran grandes, aparte tenían mucho más dominio y se iban a desenvolver solas en la casa. Bueno, yo siempre quise a alguien joven que se tire al piso con mi hijo a jugar y que tenga la energía suficiente para estar con él todo el día. No me importaba si yo tenía que enseñarle un par de (o bastantes) cosas, prefería que mi hijo tenga una buena compañera de juegos cuando yo no me encuentre en casa. Al final, todo se aprende, pero no es que vaya a tener más energía con el pasar de los años.
  • “Que tenga carta de recomendaciones de sus antiguos trabajos”: Esto para mi era básico. Primero necesitaba que YA haya trabajado de nana con otros niños. No quería que aprendiera si le gusta este oficio o no utilizando a mi hijo de conejillo de indias. Luego necesitaba saber que sus anteriores empleadores hayan estado tranquilos y recomienden a esta nana. Si hubiera sido necesario, hubiera llamado a cada uno de sus empleadores anteriores. Sin dudarlo. A pesar de ser super PSYCHO, no lo hice.
  • “Que haya trabajado con recién nacidos”: Si bien JI ya tenía como dos meses y medio cuando comencé a buscar nana, yo quería a una persona que hubiera trabajado con recién nacidos. Requiere mucha paciencia y delicadeza el tratar con un bebé tan pequeño. Y esas eran características que quería para la nana de mi hijo.
  • “Que haya cuidado a bebés de fórmula”: Una cosa es una nana que haya trabajado con niños a los que cada dos o tres horas tiene que llevárselos a la mamá para que le dé de lactar y otra muy diferente es la nana que tiene que preparar el biberón y luego sacarle el chanchito al bebé (un chanchito de fórmula, de esos que te puedes demorar media hora en sacarlos). Fuera de que un bebé de fórmula a veces tiene problemas de estreñimiento, etc. Y la nana tiene que poder encargarse de eso.
  • “Que trabaje sábados”: Tengo muchísimas amigas que tienen nanas que trabajan de lunes a viernes. Me parece genial. Yo buscaba una que trabaje hasta la hora del almuerzo los sábados. Simplemente porque los sábados son los únicos días que puedo salir con mi esposo a hacer compras para la casa o ir con él a hacer algún papeleo. Esos sábados en la mañana los espero con ansias! Porque es cuando puedo estar realmente a solas con él y salir un momento a hacer cosas productivas. Los demás días lo veo en la noche y estamos los dos cansados.
  • “Cama Fuera/ Cama Dentro”: Ya esto depende de cada una. En particular a mi me gusta tener la noche para mi familia. Bañar juntos a mi hijo, sentarnos a leerle un cuento, hacerlo dormir y luego quedarnos a conversar nosotros. No digo que no voy a querer jamás una nana cama dentro, pero por ahora no lo veo en el mapa.
  • Esto es en resumen lo que yo le pedí a cada una de las agencias a las que contacté buscando una nana. En el siguiente post les detallo las cualidades o características que fui buscando en cada entrevista con ellas!

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Escrito por

Mamá de dos niños y esposa, obsesionada con los detalles, los horarios, y la organización! Creo que la maternidad TIENE que ser divertida! Tenemos que aprender a tomar todo con humor para sobrevivir a este sube y baja emocionante!

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