De las cosas que aprendí como mamá

Hoy es el cumple de mi maravilloso esposo. Cumple 30 años.

Lo abracé mucho por la mañana y lo acompañé hasta la puerta cuando se fue a trabajar. Al segundo, me llama mi madre a preguntarme qué le había regalado y que si ya le había comenzado a hacer la torta para la noche. Me preguntó que si tenía que traer algo a la casa para poder compartir y qué le podía comprar a su yerno. En fin.

Muchas preguntas, todas disparadas a la velocidad de la luz. Le dije que la llamaba luego y que por la tarde conversaríamos más tranquilas.

Fui al supermercado a comprar todo lo necesario para hacer la torta de cumpleaños de mi esposo y mientras caminaba hacia casa pensé en mi mamá. Pensé en su llamada y en lo que había significado que la hiciera. Me llamó porque es mi MAMÁ. Me llamó a recordarme todo lo que tenía que hacer el día de hoy, porque es mi MAMÁ. Me bombardeó de preguntas y me pidió que apuntara en un papel mis pendientes…porque es mi MAMÁ. Y caí de nuevo en la frase “una nunca deja de ser madre”. Es verdad.

Su hija ya tiene un hijo. Su hija ya terminó la universidad, ya trabajó, ya renunció, ya se encarga de su casa, ya tiene un esposo y un hijo…pero sigue siendo su hija. Cuánto te quiero mamá.

Gracias a Dios tuve tiempo suficiente para caminar desde el supermercado hasta mi casa y pensar en ella. Y como yo soy así…y así también es ella…hice una lista de todo lo que me has enseñado mamá. Porque tienes toda la razón, tenemos que apuntar y enumerar las cosas porque si no se nos pueden olvidar. Así que lápiz y papel mami, porque aquí va todo lo que he aprendido de ti.

“Toma fotos. Imprímelas y haz un álbum”. En esta época de la modernidad la que menos toma fotos con su celular y las fotos se quedan ahí. Pasan los meses y siguen ahí. Uno que otra las bajará a la compu. Y seguirán ahí. Con el tiempo definitivamente hemos perdido el dedicarle tiempo a recopilar y crear recuerdos para dejarlos a nuestros seres queridos. Yo aún conservo los álbumes familiares y me llena de ilusión, nostalgia, todo…el pasar las páginas una por una y ver todos los cumpleaños.

“Ten amigos. Muchos. Todos”. Nunca son suficientes. Amigos de la casa, de la chiquititud, del colegio, de la universidad, amigos de mis amigos, amigos que son papás de los amigos de mis hijos…todos. Tenlos todos. Y sin afán de querer ser como Roberto Carlos, tener tantos amigos realmente hace de tu vida algo hermoso. Yo estoy en proceso de adaptarme a esto…siempre he tenido el mismo grupo de amigos, pero poco a poco va llegando gente a tu vida que, en definitiva, la hace mejor. Y sería ideal que se quedaran en ella.

“Hay que ser mansa, no mensa” esta frase marcó mi vida. Soy de las personas que se lleva bien con todo el mundo. No tengo roches, no me gusta discutir o crear enfrentamientos. Creo que todo se resuelve conversando y que siempre se puede más con miel que con hiel. SIN EMBARGO, de ahí a ser boba es muy diferente. Jamás he dejado que nadie pisotee mis derechos o que me haga sentir menos. Soy una persona entregada a que se cumplan y respeten los derechos de los demás (así como los míos) y siempre creo de todo corazón que las cosas se pueden resolver por las buenas. (pero no me amilano si se tienen que resolver por las malas).

Ten una rutina. Tu vida no la manejes a “la de Dios”: Creo que por eso siempre he sido medio control freak. Me manejo por horarios. Y tengo agendas, una agenda para la agenda y todo eso. Mi celular está lleno de recordatorios y lo disfruto. Sé que hay muchas personas que aman vivir el día a día y que se dejen llevar por el momento…y como dicen “Dejo que fluya, manyas?”, pero no soy así y nunca lo he sido. Aprendí que el mejor aliado de una madre puede ser un horario, que el saber cuándo a tu hijo “supuestamente” le va a dar un poco de sueño, te ayuda a poder ordenarte y quizás aprovechar ese sueño para tú también dormir un poco. Ser ordenada y programarme día a día me permitió sobrevivir a mis primeros meses de mamá.

No veas tanta televisión. Lee. Y con esto no se confundan, yo amo la televisión (y admito que también los canales nacionales), pero nunca una película va a ser mejor que el libro. Nunca cambiaría un buen libro por unas horas de una buena serie. Desde siempre me encantó leer, imaginarme cada detalle que cuentan en el libro, el olor, los colores, todo. De hecho, no soy de las que no ven televisión con sus hijos, mi hijo tiene 9 meses y vemos tele juntos. Muchas dirán que está bien, muchos otras que está mal. Lo hago. Pero si tengo un compromiso conmigo misma, es el de enseñarle que el mejor refugio es un buen libro. Y que hasta en el momento en que ya trabajas en una oficina…SE NOTA, quiénes leen y quiénes jamás han agarrado un libro. Y eso es importante.

Cree en las personas. Yo creo que lo puedo todo, sobretodo ahora que soy mamá. Me han criado para pensar que soy capaz de hacerlo todo. Siempre he estado metida en mil cosas, todo al mismo tiempo, y aún así siempre me alcanzó tiempo para estudiar tranquila, trabajar tranquila y dedicarle tiempo a mi familia.

Pero algo pasó cuando fui mamá, me sentí abrumada por todo. Sentí que el tiempo no me alcanzaba, que todo lo hacía mal y que en realidad estaba fracasando en esta faceta de mi vida. Esa sensación la tuve como 2 meses. Me perdí en ese sentir de que nada me salía bien y de que no era lo que mi hijo necesitaba por más que lo intentara una y otra vez. Pero como dice mi madre “todo pasa” y esa sensación también pasó. Ser mamá es difícil. Sobretodo si habías estado tanto tiempo acostumbrada a llevar el control de todo al milímetro. Pero la vida tiene sus maneras de enseñarte a que uno tiene que saber vivir para ser feliz. Por Dios, sigo siendo una control freak, pero ahora no me abrumo si algo no sale como yo quiero o no rompo en llanto por no saber por qué llora mi hijo…comienzo revisando todo poco a poco, pañal, ropa, fiebre, dientes, etc etc etc…y llegaré a la respuesta.

Creo que todas las personas somos capaces de MUCHO si nos ponemos a ello. Si creemos en nosotros mismos podemos mover montañas y mucho más si encima los que están a nuestra alrededor también creen en nosotros. El mundo necesita mucho de eso. De expectativas. De esperar mucho. De ilusionarse. De creer que todo es posible. De no dudar.

Enseñar con el ejemplo. Y es que, mami, esto sin duda lo has hecho. Yo soy la madre que soy hoy, gracias a ti. A poder verte siempre con nosotros, con mis hermanos. Siempre mamá gallina. Siempre justa, siempre noble. Y hasta el día de hoy llegas a mi casa y lo primero que haces es preparar una sopa calentita porque asumes que tengo frío y que soy muy floja para hacerla yo misma (y quizás estés en lo cierto). Veo todo esto y retrocedo un poco recordando cómo estuviste en cada actuación, en cada partido, cómo hasta el día de hoy te haces amiga de mis amigos, y sólo puedo pensar…que ojalá yo llegue a ser la mitad de buena mamá que eres tú con nosotros. Si sólo llego a ser la mitad, le diré a mi hijo que se dé por bien servido jajajaja. Te amo!

Y ustedes???

Qué otras cosas aprendieron de sus mamás?

Cuéntenmelo aquí en el blog!

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Escrito por

Mamá de dos niños y esposa, obsesionada con los detalles, los horarios, y la organización! Creo que la maternidad TIENE que ser divertida! Tenemos que aprender a tomar todo con humor para sobrevivir a este sube y baja emocionante!

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