Hubiese querido que me cuentes, mamá

Hace un año y un mes nació Jose Ignacio. Puedo decir con toda certeza que nunca fui más feliz. Puedo decir co toda seguridad que esta es la mejor época de mi vida. Puedo contarles que vivo enamorada de mi esposo y de mi hijo y que no cambiaría nada pero NADA de lo que es mi vida en estos momentos.

Ha pasado un año y recuerdo cada momento como si hubiese sucedido ayer. Recuerdo las primeras sacadas de chanchitos, recuerdo el primer pañal, recuerdo el primer baño de esponja. Recuerdo cómo tiernamente mi esposo se ofrecía a ayudarme a cambiarle la ropa y yo no dejaba que tocara a JI porque tenía miedo que le rompa el cuello. JAJAJA Lo recuerdo todo a la perfección. Y es un día como hoy en el que sólo me acompañan la tele, un café y mis cuadernos…en la que yo te pregunto… Por qué nadie me contó que esto sería así? Es más… MAMÁ, por qué no me contaste que esto sería así?

Hubiera querido que me cuentes lo difícil que es la primera noche solos en casa. Que tanto mi esposo como yo estaríamos sin dormir esa primera noche pensando si estamos haciendo lo correcto. Que nos tomaríamos de las manos y veríamos lo pequeñito que era nuestro hijo y lloraríamos sin control de tanto amor como miedo. De tanto felicidad como cansancio.

Hubiera querido que me digas que este año se pasaría volando. Pero no como lo dicen todos “ayyy los niños crecen muy rápido”. Si no que me sentaras como cuando era adolescente y me miraras muy seria y me dijeras que debía disfrutar de todo lo que pasase este año, que debía interiorizarlo. Que debía tomarme un momento cada noche para besar a mi hijo en la frente y abrazarlo con todas mis fuerzas. Por qué no me dijiste que tenía que doblar su ropa más lento, que tenía que guardar sus juguetes más despacio. Que tenía que disfrutar la hora del baño con él como si estuviera abriendo un regalo de navidad, con emoción, con ilusión.

IMG_3346Por qué no me dijiste que lloraría? Y mucho. Que lloraría en la clínica ansiosa por verlo, que lloraría cuando comenzaba la lactancia por no sabía si estaba haciéndolo bien. Que lloraría con cada fiebre, con cada tos. Que lloraría la primera vez que le dio papitis y cuando no quiso que lo abrace o que lo bese. Por qué no me contaste que lloraría cada vez que él llorara porque se me partía el corazón de sentir que no estaba tranquilo.
Por qué no me dijiste que lloraría también de felicidad? Es decir, que me pasaría el 70% de mi maternidad llorando? Jajaja Que cada pequeño gran logro suyo haría que mi corazón y mi mente estallaran de alegría y orgullo. Que sus primeros agús y primeros mamás iban a ser música para mis oídos. Por qué no me dijiste que lloraría cuando pidiera mi mano para bajar un escalón por primera vez y que lloraría cuando haya visto el niño amoroso y seguro de si mismo en el que se ha convertido?

Hubiera querido que me cuentes que mi vida pasaría a ser suya. Que todos y todo vendría después que él. Que cosas que en algún momento me molestaron hoy no significarían nada. Y que mi concepto de felicidad se vería renovado y repotenciado. Ojalá me hubieses dicho en alguna conversación nuestra cuando era chibola “vamos, olvídate ya del problema…cuando seas mamá y tengas a tu hijito contigo, esto no va a significar absolutamente nada para ti”. Te hubiera creído. O al menos hubiese intentado creerte.

Hubiese querido que me digas que me volvería a enamorar de mi esposo. Que verlo todas las noches cambiando pañales a mi lado y ver cómo se esforzaba por sacar el último chanchito haría que me derrita del amor por él. Que viviría aún más enamorada de él ahora, que el día en el que nos casamos. Hubiera querido que me cuentes que no me alcanzarían los días para agradecerle por darme esta nueva vida y por darme la familia que tanto quise en cada uno de mis juegos de Mamá Gallina a los 6 años.

FullSizeRender(3)¿Por qué no me contaste que es duro? Muy duro. Quizás el trabajo más duro del mundo. Que no encontraría una palabra nueva que describiese lo cansada que me siento y lo mucho que me duele el cuerpo y sobretodo los brazos de tanto cargarlo y arrullarlo para dormir. Por qué no me contaste que no importa cuánto duerma ahora que ya es grande, que jamás podrás recuperar lo poco que dormiste cuando fue pequeño. Por qué no me contaste que las ojeras hasta el suelo es la nueva moda para una mamá primeriza y que el vómito en el pelo es la nueva señal para reconocernos unas a otras. Y que sin embargo…con gusto y amor volvería a hacerlo todo una y mil veces más.

¿Por qué no me dijiste que me convertiría en TI?. Mamá, soy tú. Reniego de lo mismo. Lloro por lo mismo. Me emociono por lo mismo. Sonrío de las mismas cosas. Soy exactamente tú. Hace nada me escuché diciéndole a JI “Ay hijito, ya no llores, no ha sido nada. Vas a llorar tantas veces cuando seas grande! Mejor nos ponemos a jugar, ya? Ya pasó”…esa eras tú, en mi oído, en mi cabeza y en mi corazón. Tu mano es la que toma la mía para ponerle los paños de agua fría y bajarle la fiebre, tu ojos son los que ven a través de los míos cada paso que da. Es tu voz junto con la mía la que le dice “te amo” cada mañana.

Gracias por ser mi mejor escuela de vida, por ser mi mejor ejemplo a seguir y por dejar que descubra yo sola esta maravilla de ser madre que tú ya la conoces bien. Por dejar espacio a que experimente en carne propia todo lo que involucra este milagro de llevar mi corazón para siempre fuera de mi cuerpo. Gracias por estar cerca y ser la mejor abuela que mi hijo podría tener.

Comencé este post diciendo “hubiese querido que me cuentes”…y como suele suceder…terminas teniendo siempre la razón. Hiciste bien mamá, hiciste bien en no contarme.

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Escrito por

Mamá de dos niños y esposa, obsesionada con los detalles, los horarios, y la organización! Creo que la maternidad TIENE que ser divertida! Tenemos que aprender a tomar todo con humor para sobrevivir a este sube y baja emocionante!

7 comentarios sobre “Hubiese querido que me cuentes, mamá

  1. A las madre no las entendemos y valoramos muchas veces. Pero cuando uno crece, se casa, y tiene un hijo, se da cuenta de todo lo que nos dieron, y que nosotros le damor al unico ser que no se ira nunca de tu vida, aunque se case, aunque viva en el extranjero. Lasmadres somos asi hasta el final de nuestros dias. Y todas diremos igual: lo volveria a hacer mil veces. Gracias Mama

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