A mi mejor amiga que aún no es mamá

Creo que lo más sensato es comenzar con un PERDÓNAME. Luego de más de un año en esta travesía de ser madre, de conocerme algunas cosas del “dame que te doy” de la maternidad, tengo que pedirte disculpas.

En un día como hoy me doy el lujo de detenerme y mirar hacia atrás. Recuerdo como si fuese ayer mi salida de la clínica y mis primeros días en casa con un bebé. Con un bebé que cabía en mi antebrazo, diminuto y frágil como una hoja. Siempre pensé que se me iba a romper si lo agarraba mucho.

Te conté desde el día UNO que me cagaba de miedo, y no sólo eso, si no que efectivamente todos mis temores se habían materializado y vuelto realidad. Era una incapaz. Yo, acostumbrada a tener todo bajo control, me encontraba en una nebulosa y no tenía la menor idea de lo que estaba haciendo con mi existencia ni con la del nuevo miembro de mi familia.

Te contaba que me dolían las tetas. TERRIBLEMENTE. Que dar de lactar no sólo fue una experiencia desastrosa si no que me sentía infinitamente sola y jamás llegué a sentir esa “conexión infinita” de la que tanto hablan el resto de madres normales.

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Te he dicho, es más, he sido hasta explícita a la hora de contarte de cómo cambia hasta tu vida sexual durante esos primeros meses de papás y que ruegas secretamente que la próxima vez que te toque “consumar los hechos”, sea cuando tengas que concebir a tu segundo hijo. Era mi dura realidad! Estaba en un cuerpo que no era mío, con una barriga que me colgaba hasta las rodillas y cero…no cero…negativas, en debe de ganas de ponerme “romántica”.

Recuerdo haberte dicho que sentía que me estaba volviendo loca por la falta de sueño. Que habían momentos en los que me quedaba mirando la pared y sencillamente creo que me quedaba dormida con los ojos abiertos. Jamás pude “dormir mientras el bebé duerme”. Y sigo pensado que hacer eso es como una leyenda urbana…todos conocen lo que tienen que hacer pero nadie es capaz de hacerlo.

Fuiste tú con quien más hablé sobre mi ansiedad continua de sentir que cada paso que daba como mamá era un cague constante. Nada podía estar haciéndolo bien. No me parecía a ninguna de las mamás de televisión, no caminaba sonriendo por la casa vestida de un blanco inmaculado y no me alcanzaba el tiempo para hacer la comida de nadie.

Te he dicho la pura purita verdad. Eres a la única persona a la que le he dicho desde el primer día cómo me he sentido. Cuánto ha cambiado mi vida.

Perdóname. ¿Sabes por qué? Porque si bien he sido inmensamente sincera contigo en cómo me sentí al convertirme en madre por primera vez, he fallado en contarte lo más importante. Prometí siempre decirte la verdad y eso es lo que voy a hacer ahora.

Ser mamá es LO MEJOR que va a pasarte nunca. Si. Incluyendo el dolor de tetas, la locura temporal, las depresiones, la barriga caída, la falta de sueño. Si. Incluyendo todo…aún así es LO MEJOR que vas a vivir nunca.

Ser mamá me ha hecho mejor persona. Y va a pasarte lo mismo. No vas a notarlo al principio…tú sabes, todo el juego hormonal y las trasnochadas van a hacer que desvaríes ligeramente…pero a la larga, cuando pase poco a poco el tiempo, vas a notar cosas en ti que no conocías. Va a gustarte quién eres ahora mucho más de lo que ya te gustas en estos momentos.

Cuando seas mamá, automáticamente comienza una nueva vida para ti. Es como si hubieses cerrado un libro y comenzases uno “brand new”. Hojas en blanco para llenarlas con lo que tú quieras. No sé si te pase exactamente lo mismo, pero yo necesitaba ese “reseteo” de mí misma. Necesitaba romperme y construirme nuevamente. Ese ha sido uno de los regalos más maravillosos que me ha dado el ser mamá.

Sé que lo debes haber escuchado de muchas otras mamás antes. Inclusive de tu propia madre. Pero tienen razón…prepárate para amar algo como nunca has amado nada en tu vida. Es más, sin querer ser exagerada…prepárate para AMAR. Porque todo lo que sentiste antes parece un juego de niños comparado con lo que vas a sentir ahora. Vas a comenzar a entender por qué de niña te gustaba tanto jugar a la mamá de tus muñecas. Por qué con tanta paciencia les cambiabas la ropa, les preparabas las papillas y las hacías dormir. Vas a sentir que desde ese momento, aún así jugando con esas muñecas, estabas preparándote para este instante.

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Vas a ser feliz. Y no me refiero a f-e-l-i-z. Me refiero a FELIZ FELIZ. Vas a comenzar que puedes escribir un libro sobre ello. Cómo todos tus complejos de alguna manera desaparecen y cómo todos los problemas se hacen diminutos cuando piensas en tu hijo. Te vas a sentir PODEROSA. Invencible. Vas a tener una fuerza imparable, es como vivir con fuego dentro del cuerpo para siempre.

Y cuando comience a hablar OHHHH cuando comience a hablar. Vas a vivir maravillada de lo MUCHO que puede aprender un ser humano en un solo año de vida…y, de manera inevitable, vas a comenzar a cuestionarte qué carajos has aprendido tú de importante en los últimos años. Vas a encontrarle otro sentido a tus días. Comenzando por las ganas que vas a encontrar en ti de querer maravillarte con las cosas que tu hijo se maravilla. Vas a querer ilusionarte con él. Decir WOOOOW frente a un elefante hecho de plastilina.

Cuando escuches el primer “te amo” vas a llorar. Es la realidad. Vas a Redescubrir lo importante que es para alguien escuchar un te quiero, un te amo. Y vas a comenzar a decirlo sin parar. Vas a decírselo a tu hijo mañana, tarde y noche. De todas las maneras posibles.

Amiga mía, sin duda esta va a ser la mejor etapa de tu vida. Y perdóname por no habértelo contado antes. A veces necesitas desfogarte y te olvidas un poco de que hay alguien escuchando y que puedes estarlo traumando jajaj…He debido decirte la historia completa. Hay muchas más cosas bonitas que cosas complicadas. Hay muchos más momentos de disfrute que momentos tensos. Vale TOTALMENTE la pena…no…decirlo así es un error… Ser mamá…vale TOTALMENTE LA ALEGRÍA.

Te quiero.

La loca. Yo.

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Escrito por

Mamá de dos niños y esposa, obsesionada con los detalles, los horarios, y la organización! Creo que la maternidad TIENE que ser divertida! Tenemos que aprender a tomar todo con humor para sobrevivir a este sube y baja emocionante!

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