Que aunque sea Dios nos perdone

Que aunque sea Dios nos perdone…porque al parecer ser mamá y ser exitosa en tu trabajo, es algo que AÚN no se le perdona a una mamá. IMPOSIBLE.

Aún recuerdo como si fuera ayer el día de me enteré que estaba embarazada de Jose Ignacio. Me acababan de ascender, no tenía ni un mes en el nuevo puesto …y me enteraba de esta noticia.

No sabía cómo alegrarme. No era lo que esperaba en ese momento. Estaba a dos meses de mi matrimonio religioso, a una semana de un viaje importante de trabajo al otro lado del mundo y en un puesto por el que había luchado un año entero por tener la oportunidad de tomarlo. En ese momento todo era una maravilla para mí, ¿dónde encajaba el ser mamá en ese momento?

Suena raro, pero lo que más me preocupaba era mi trabajo. ¿No les parece injusto? Es que no debería ser así,  pero cada vez que lo he conversado con una amiga, siento que hemos pasado por algo parecido.

Mi situación laboral en ese momento era una gran mierda para convertirme mamá. No tenía cómo ganar.

No me imagino a mi esposo yendo a hablar con su jefe, acojonado, muerto de nervios, y decirle que su esposa y él van a tener un bebé…y que tenga miedo de perder el trabajo, de no tener las mismas oportunidades que la chica soltera que se sienta a su costado o del chico nuevo que tiene todas las ganas de comerse el mundo. Pero pasa. Nos pasa a nosotras.

Recuerdo que una de las preguntas para entrar a la empresa donde trabajaba en ese momento fue si era soltera o no y cuando dije que “si”, me dijeron que muy bien porque el trabajo era muy demandante. Efectivamente, el trabajo era muy demandante y me encantaba…pero si hubiese sido mamá y casada, lo hubiese llevado igual (o mejor) creo yo.

En mi primer embarazo, cuando mi esposo se enteró de que iba a ser papá, le contó a todo el mundo en la oficina, FELIZ: Todo el mundo se alegró por él.
Cuando me enteré de que estaba embarazada, le conté primero a mi jefe, no hubo mucho de qué hablar, un breve “felicitaciones” y sólo vimos qué fecha tocaba la licencia post parto que tendría.

ES QUE hasta para eso tenemos que preocuparnos. La licencia. La bendita licencia. Que muchas tienen posibilidad de tomarse entera los 3 meses, pero muchas otras sólo pensamos que ojalá tengamos las mismas oportunidades cuando volvamos, que las que dejamos cuando nos fuimos.
Siempre nos quedamos con la desazón de que fueron muy pocos meses con nuestros bebés, pero volvemos algo acojonadas a la jornada laboral pensando en todo lo que nos hemos perdido y qué tan atrasadas estamos de trabajo.

Si supieran…SI SUPIERAN lo productivas que son las mamás.
Los especialistas que somos en resolución de problemas, lo proactivas e infinitamente disruptivas que nos volvemos.

¿POR QUÉ? ¿Por qué no puedo ser una profesional de puta madre y al mismo tiempo una madre estupenda? ¿En qué momento se me encogió el cerebro cuando di a luz o en qué momento dejé de ser una madre digna por querer ser exitosa en lo que hago en la oficina?

Recuerdo que cuando estaba en busca de volver al mundo laboral (porque estuve en casa con Jose Ignacio 2 años enteros) una mamá que conocí me dijo “Que suerte tenemos de que nuestros esposos puedan apoyarnos para quedarnos nosotros en casa con nuestros hijos, verlos crecer y criarlos, no?”… EHHH NO? NO! Para mi fue NO! O sea, la verdad en ese momento sólo le sonreí porque hacer mamás amigas es bien difícil jajaja pero NO! YO ME MORÍA POR VOLVER A LA OFICINA!

Me encanta haber tenido la experiencia de haberme podido quedar en casa con los míos y no lo vayan a tomar a mal por favor, pero necesitaba mi vida profesional ASAP. Dejé mucho de mí cuando decidí dedicarme de lleno a mi familia y realmente estaba dispuesta a recuperar ese lado de mi yo a como dé lugar.

Hoy siento que trabajo en el lugar indicado, con las personas correctas y comenzando el año con un miembro más en la familia. Que loco.

¿Renunciaría nuevamente?…mmm cómo lo digo elegantemente…NI DE COÑA. No, jamás, never ever.

Es difícil que muchos entiendan esto pero yo soy yo cuando estoy con mis hijos pero, saben qué? Yo también soy MUY yo cuando estoy en la oficina haciendo lo que me encanta. No quiero renunciar a ninguna de las dos. NO tengo por qué.

Independientemente de lo que la sociedad actual nos diga…alzo mi voz de protesta y les digo… PREPÁRENSE. Agarren canchita, pónganse ropa cómoda y deléitese querido público espectador… Que comienza una nueva generación de mamás enamoradas de su familia y de su trabajo, buenas en lo uno y en lo otro, exitosas por donde se las mire en ambos aspectos de su vida.

Para la mamá del parque que me mira raro subiendo la ceja y no entiende por qué dejo a mi hijo en el nido en sastre y salgo volando a la chamba…y para el analista que no entiende por qué acabo de sacar un carrito y un batman de mi maletín de laptop… Miren cómo me como el mundo…y aprendan.

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Escrito por

Mamá de dos niños y esposa, obsesionada con los detalles, los horarios, y la organización! Creo que la maternidad TIENE que ser divertida! Tenemos que aprender a tomar todo con humor para sobrevivir a este sube y baja emocionante!

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